¡Ana, cómete las manzanas!

•6 noviembre 2012 • 3 comentarios

Por fin el Tribunal Constitucional ha resuelto rechazar tras siete años el recurso interpuesto por el Partido Popular de España, con sus 72 firmantes y militantes, además de miembros del Gobierno, en contra de la ley que nos permitía disfrutar de los mismos derechos que cualquier ciudadano heterosexual, o sea, casarnos y que se llame como debe ser: matrimonio.

Durante estos años hemos tenido que escuchar cosas del tipo que si las peras y las manzanas no se juntan o sí se juntan o no sé que coño quería decir Ana Botella porque se hizo la anchoita un lío sólo por decir que de matrimonio nada, que lo nuestro era otra cosa… una macedonia o algo así, supongo, que ya se puede meter gajo a gajo por el coño, que es una manera de parafrasear a Andreita Fabra y evitar decirle a toda la bancada del PP un sonoro y rotundo QUE SE JODAN…

También hemos escuchado a basura eclasiástica, como la secretaria de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, realizando constructos en el aire sobre si admitir que los sodomitas (y gomorritas, supongo, que siempre olvidamos a las lesbianas) nos casásemos era como abrir la puerta a la unión entre tres o cuatro elementos, animales con personas, hermanos con hermanas, vitrocerámicas con iPhones… vamos, un dechado desecho cerebral, como todo lo que dice…

Mientras tanto, veeeeenga de maricones del PP se casaban, amigos de Gallardón entre ellos, claro, y había que ver cómo muchos cargos públicos homosexuales, como Iñaki Oyarzabal, por ejemplo, se lo pasaba pipa en La Boîte, una discoteca gay del centro de Madrid, con sus amigos y cargos públicos sin pronunciarse sobre nada de ello durante seis años y medio, hasta que llegaron las elecciones vascas e hizo una sonora salida del armario (vamos, hizo un rickimartin: salir del armario cuando todo el mundo lo sabía ya) con algún objetivo electoralista, como no, pero sin mencionar la palabra matrimonio

Y luego está Mariano Rajoy, del que todo el mundo dice que es homosexual, al que apodan Trotona de Pontevedra y al que Carlos Alberto Biendicho (DEP), ex militar que fundó la autoproclamada Plataforma Popular Gay afín al PP, sacó del armario en otro acto de rickimartinismo. Mariano seguía insistiendo en que el recurso era imposible de retirar y que ya se vería qué hacer dijese lo que dijese el Tribunal Constitucional… vamos, un papelón…

Ahora ya todo ha pasado. No hay duda de que la ley que se promulgó en la legislatura de Zapatero era legal, así que éramos legales, hemos sido legales y seguiremos siendo legales, y por legales quiero decir ciudadanos de primera, y como toda esta gentuza quería (y quiere) que no lo fuéramos, ¿qué menos que disculparse ante los 4 millones de gays y lesbianas de este país, admitiendo, al menos, el error de su empecinamiento, no? Pues no, no lo harán, así que desde aquí les digo una cosa: SE LLAMA MATRIMONIO Y OS JODÉIS, y las peras, las manzanas y demás frutos del bosque se los puede meter Anita por el coño y dejar que le maceren unos siete años.

Miniguía de Nueva York III

•6 noviembre 2012 • 1 comentario

Bueno, el otro día ya vimos el Rockefeller y el Museo de Historia Natural, así que esta vez toca alejarse del mundanal ruido y visitar el estupendo Metropolitan Museum of Art, el museo de arte más grande de  Occidente, fundado en 1870 y con sede en la Quinta avenida, metido dentro de Central Park, literalmente.

¿Qué tiene? Pues muchas cosas, claro, pero lo malo de ser europeo es que estamos muy acostumbrados a las maravillas del mundo clásico, egipcio y… europeo, claro, y es muy difícil que nos impresionen, pero bueno, hay que entrar con la mente bien abierta porque la exposición de las piezas es magnífica, sean estatuas, pinturas, muebles, joyas o habitaciones completas, molduras incluídas.

Al entrar, te dan una chapa que tienes que colocarte en un sitio visible y que sirve para visitar The Cloisters (luego explico qué es) en el mismo día, algo que es literalmente imposible de hacer…, pero ojo a la picaresca, que la chapa cambia de color cada día y no sirve eso de Mari, pilla la chapa que nos vamos a colar. El museo abre, todos los días, a las 9:30 y cierra a las 17:30, salvo el sábado (21:30), y se pueden hacer fotografías en todos los lugares, sea cual sea la maravilla, salvo que se observe lo contrario, sin flash, estando prohibidas todo tipo de filmaciones.

Si se entra por el ala izquierda, te encuentras con el arte grecorromano y etrusco, en todos sus períodos. La parte de escultura es magnífica, como los frescos que allí se conservan, y los sacrófagos son una obra de arte, evidentemente…

Después, seguido a lo clásico, arte africano, que es como de que te sangren las córneas del contraste, y más allá arte mesoamericano precolombino, artes decorativas (que si muebles, espejos, bustos…), un poco todo a lo me cago en diez, incluyendo la reja de la catedral de Valladolid y el patio del almeriense  castillo de Vélez Blanco, armaduras, instrumentos, pintura europea musicales, grabados,

The Cloisters, como decía arriba, está incluído en la entrada del Metropolitan, pero la verdad es que entre uno y otro hay casi una hora de camino en metro, así que hay que programar la visita el sábado, que está abierto hasta las 21:30, porque si no no da tiempo a verlo. Como su nombre indica, Los claustros, es producto de una reconstrucción de la década de 1930 a partir de los elementos arquitectónicos de varias abadías medievales europeas. Se utiliza para exponer el arte y la arquitectura de la Europa medieval.*

El Cloisters, que está cerca del extremo norte de la isla de Manhattan en una colina con vistas al río Hudson, incorporó partes de cinco abadías de clausura francesas. Edificios en San Miguel de Cuixa, Saint-Guilhem-le-Désert, Bonnefont-en-Comminges, Trie-sur-Baïse, y Froville fueron desmontados piedra a piedra y enviados a Nueva York. Entre 1934 y 1938, sus componentes se volvieron a montar en Fort Tryon Park. El área alrededor del centro fue ajardinada con jardines plantados de acuerdo a la información obtenida de los manuscritos medievales hortícolas, y la estructura incluye múltiples objetos de estilo medieval, incluyendo dos hermosos frescos góticos del burgalés monasterio de San Pedro de Arlanza.

Y después de tal empacho artístico, se acaba el día de turismo. Próxima entrega… ya veremos, que hoy, seguramente, habrá que hablar de si el Tribunal Constitucional nos permite ser legales y casarnos si nos da la real gana o no. En los mentideros se dice que es cosa hecha, con 6 magistrados a favor, 3 en contra y dos que parecen no tenerlo claro… pero yo, hasta que no lo vea escrito, no me fío.

* Vía Wikipedia

Paula, hija, vaya cagada

•22 octubre 2012 • 3 comentarios

¡Pobre Paula Vázquez! Y lo digo en serio, ¿eh? La pobre, como ya todos sabréis en toooda la red (bueno, algún bloguero engreído lo contará mañana, en plan meganoticia, mientras escribe su nueva novela) a la pobre se le ha escapado en un tuit su propio número de móvil, y claro, la gente, que es un poco absurdita, se han puesto a llamarla, whatsappearla e intentar ponerse en contacto con ella de todas las maneras imaginables… la cosa ha ido creciendo y ha sido Trending Topic en Twitter y todo el mundo sabe ya su número de móvil, que, por cierto, ¡es superfácil y bonito!

Me he perdido el punto álgido del asunto, en el que Paula, indignada de recibir de manera incansable whatsapps y llamadas, ha amenazado con publicar los números de los acosadores/as/os. Pero luego he visto que ha llevado a cabo su amenaza… todo muy humano, claro, algo que seguro que alguno haríamos llevamos por el fragor del momento.

Nati I la Humana

Pero he aquí el problema: la LEY ORGÁNICA 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal. (“B.O.E.” núm. 298, de 14 de diciembre de 1999).

Esta maravillosa ley tiene por objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas, y especialmente de su honor, intimidad y privacidad personal y familiar. Su objetivo principal es regular el tratamiento de los datos y ficheros, de carácter personal, independientemente del soporte en el cual sean tratados, los derechos de los ciudadanos sobre ellos y las obligaciones de aquellos que los crean o tratan. * Y cuando uno se pasa esta ley por el arco del triunfo, o sea, por los huevos, le puede salir muy caro, sea porque uno publica el número de Paula Vázquez o porque ella hace lo propio con otros,… vamos, o como si ponemos el número de nuestro ex bisexual al que le encantaba ser porculizado, por poner un ejemplo aleatorio… Pero en este país seguimos pensando que lo que pasa en internet se queda en el limbo, que nadie es trazable, o sea, que puedan llegar hasta uno, y sí, se puede llegar hasta el autor de un tuit difamante o que revela datos personales, y sí, se te puede caer el pelo:

Las sanciones leves van desde 900 a 40.000 € Las sanciones graves van desde 40.001 a 300.000 € Las sanciones muy graves van desde 300.001 a 600.000 €

Ralph Fiennes: se le cayó el pelo por revelar datos personales…

Así que, Paula, hija, mejor que borres los números que has publicado y los que han publicado el de Paula… lo mismo, porque es verdad que te echas unas risas con el asunto, pero puedes acabar como el Rosario de la Paula Aurora, aunque mejor que se te caiga el pelo a acabar como Brandan Fraser…

Próxima entrega, más Nueva York.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_Orgánica_de_Protección_de_Datos_de_Carácter_Personal_de_España

Superándonos

•16 octubre 2012 • 4 comentarios

Descansito de la narración del viaje a Nueva York para comentar, con horror, cómo el otro día empezó un programa que todo el mundo parecía estar deseando ver después de ver su original en la MTV, Jersey Shore. Pero claro, ¿es lo mismo ver gente descerebrada de EE.UU. que en España? Pues no, no es lo mismo, porque visto desde el prisma del océano todo parece ficción y verlo aquí, a pelo, es ver la cruda realidad… sobre todo si se llama Gandía Shore… ¿Gandía? ¿GANDÍA?

Claro, vista la foto parece que es un catálogo de modelos de la industria del porno, ¿verdad? Pues básicamente sí: gente que se cree guapa, buenorra y que cree tener algo que decir cuando no son más que un cacho de carne. Conste que yo era el primero que quería echar un vistazo a este programa, ¿eh? A mi eso de Cómo se te ocurre ver esa basura me da mucha manía, la verdad, porque resulta que si lo ves eres de lo más bajuno e iletrado, pero si comentas que te encanta escuchar el Clave bien temperado de Bach o El arte de la fuga del mismo, el resultado es parecido porque te miran como si fueras un pedante, y no, mira, no, que yo veré mierda, pero amplío horizontes hacia arriba al contrario del universo.

Nada más empezar todo era más parecido a Gran hermano que otra cosa, esa especie de mezcla entre prostitutas y sus chulos a cada cual más orgulloso de nada… Bueno, supongo que de algo sí, ellas de sus tetas, aunque no lo decían, y ellos de sus pectorales, no no tardaron en mostrar, incluido el más gordo, el típico gordoncho que cree que su acumulación de grasa uniforme es músculo sin ser ello tal cosa. Se miraban en el espejo en plan Bua, tío,… y nada más, porque de donde no hay no se puede sacar. Era todo de vergüenza, aunque tuve un momento de debilidad cuando apareció el más mazas de ellos, y es que un tío como este saca la pasiva sumisa que todos tenemos dentro (bueno, algunos muy fuera)…

Pero, sinceramente, pasado el torrente hormonal, acabé apagando el televisor, porque me daba vergüenza ajena, propia y de todas las clases. Es un programa de vergüenza, como lo es Sálvame, lo que no quita para que tenga su público, claro, como la coprofagia o la ópera napolitana del XVIII, y yo, creo, no estoy aún a la altura de las circunstancias. Yo me quedo con ¿Quién quiere casarse con mi hijo? donde, al menos, puedo echarme unas risas con la ingenuidad de Mary, la madre de Pedriño, el candidato gayer, en un programa guionizado hasta la médula en el que el objetivo no es más que hacer como que buscas novio, no como GH o Gandía Shore, donde la máxima aspiración de esos cachos de carne es intentar demostrar que se puede ser famoso y dedicarse a la nada teniendo eso mismo en la cabeza.

Miniguía de Nueva York II

•11 octubre 2012 • 2 comentarios

Bueno, día uno… se empieza por el metro, que es un chocho de mucho cuidado para los que estamos acostumbrados al de Madrid, porque en el de Nueva York pasan por la misma vía varias líneas, algunas exprés que paran, por ejemplo en tres de las diez paradas, y la normal que se detiene en todas, obviamente, así que hay que tener ojito, aunque en un par de viajes te haces con el funcionamiento.

Nosotros, de manera misteriosa, siempre acabábamos llegando a la salida de Bryant Park, un parquecito estupendo en medio de la ciudad con sillas y con sus mesitas al lado de la biblioteca de la ciudad, sin estar atornilladas, como aquí. El paseíto por ahí es de lo más recomendable porque es un punto genial para ver los edificios que lo rodean… Está en la 42ª con la 6ª Av. y la parade de metro tiene el nombre del parque.

Luego, andar por las calles es lo más impresionante, disfrutando de las vistas de tanto cristal y acero, mirando a todas partes y sin miedo de perderse, que lo bueno que tiene la ciudad es que calles y avenidas, salvo al sur de la isla, están numeradas y eso hace muy sencillo moverse, siempre con un plano, claro, o con el móvil. Hay wifi en muchísimos lugares (en todos los McDonalds por ejemplo, o Starbucks) pero, para los que prefieren tener una conexión instantánea con el mundo, podréis ir a comprar una tarjeta prepago que incluye llamadas, mensajes y datos (todos ellos ilimitados) para un mes por unos 50$, y por unos 10$ más, si no recuerdo mal, incluye llamadas internacionales. Nosotros la compramos en T-Mobile y muy bien, oiga.

Otra cosita: el idioma. La primera vez que yo estuve, flipé con la cantidad de hispanohablantes que había, pero la cosa ha ido a mayores y en todo el sector servicios es difícil no encontrar gente hablando castellano, así que los que tengáis problema con el inglés echadle morro y probad en cristiano, que alguien os responderá.

Y ahora, las cositas que se deben visitar…

No hay como ser rico, filántropo y saber gastar el dinero en condiciones para construir el Rockefeller Center, un complejo urbano de rascacielos, oficinas, tiendas, placita interior… todo ello entre la 7ª Av. y la 6ª (también llamada Avenida de las Américas) y alrededor de la calle 50. Es superconocido porque en Navidad ponen una pista de hielo, un árbol gigantesco y mucha luz, claro… y Mariano se fuma puros por la calle mientras en España la gente se manifiesta.

En el rascacielos principal está lo que se conoce como el Top of the Rock, un mirador desde el cual observar la ciudad a vista de pájaro, con el Empire State de frente y Central Park detrás, mientras notas cómo se te encogen los huevos y cómo se te trasladan por todo el cuerpo hasta que se te ponen de corbata al mirar abajo… Todo muy impresionante, incluido el ascensor a velocidad cohete, hay wifi y bien te tiras ahí, con la tontería, una horita. Respecto a si subir de día o de noche… pues a ver, de noche Central Park es un agujero negro en el panorama, aunque, por otro lado, se puede ver la iluminación del Empire State. Siempre está la posibilidad de ir al anochecer, aunque la cantidad de gente se multiplica por diez.

Al ladito está el Radio City Music Hall, que forma parte del complejo, y que tiene un vestíbulo increíble. No está incluido en la entrada,… Está bien, pero bueno, se puede prescindir de él, la verdad, y aprovechar para ojear los alrededores, como lo curioso de la catedral neogótica de San Patricio, que ahora está en restauración (sic). Después, hay que irse hasta Park Avenue (que viene a ser la 4ª avenida) y bajar hasta encontrarse con la espectacular Grand Central Station, un edificio imponente construído en la primera década del XX con una bóveda gigantesca decorada con un enorme zodíaco. Dentro, una tienda Apple en pleno vestíbulo…

Ya desde allí, y por aquello de alejarse del mundanal ruido, uno se puede ir a hasta la 1ª Av. por la calle 42 para ver el Edificio Chrysler, al que no se puede acceder más que a la entrada y punto,…

… y seguir  hasta el río, callejeando por las calles cuarentaytantas donde hay unos edificios estilo Tudor (bueno, neo) que acaban dando al edificio de las Naciones Unidas.

Es visitable, pero tampoco creo que haya que perder el tiempo, sinceramente, y es mejor subir dando un paseito por la zona hasta llegar a la 2ª Av. con la calle 60ª y coger, con la metrocard, el Teleférico de Roosevelt Island, cámara en mano, porque es todo un espectáculo cruzar el río…

Impresionante, ¿verdad? Pues era el teleférico que cogíamos a diario para llegar a la isla, donde estábamos alojados en casa de nuestra amiga Thulasi, que nos trató estupendamente…

Por la tarde, ya que teníamos la entrada incluida en el CityPass, nos fuimos al AMNH, el Museo Americano de Historia Natural, al que se llega en metro dirigiéndose a la calle 81ª con la 8ª Av. Sinceramente, es un poco… mojón… La zona de fósiles está muy bien, la de geología y la colección de piedras y minerales es estupenda (con el zafiro más grande del mundo, la Estrella de la India, 563 quilates de nada), así como la zona de meteoritos, pero los dioramas de animalitos en sus hábitats son superdeprimentes, la zona de historia humana (ni rastro de nuestro homo antecessor, el de Atapuerca, vamos) ha envejecido fatal, incluyendo todo lo dedicado a América Central, Asia, África y Pacífico… con mucha reproducción en vez de originales… vamos, algo a lo que los europeos no estamos acostumbrados,… La verdad es que si tenéis los días muy contados os podéis pasar este museo por el arco del triunfo… y esperar a que le hagan un lavado de cara, porque la experiencia es como viajar a 1950, muertos de frío, eso sí, porque te ponen el aire acondicionado a 14º C.

 ¡Y con esto y un bizcocho, os dejo ya, que son las 1:30 mientras escribo esto y mañana hay que madrugar! La siguiente entrega, el Empire, creo… ya veremos ;-)

Miniguía de Nueva York I

•8 octubre 2012 • 3 comentarios

Bueno, después de un mesecito de vacaciones blogueriles creo que ya va siendo hora de retomar la bloga y contar el viaje a Nueva York de hace un mes, como en su momento hice, de forma pésima, hace ya como 4 años o así…

Bueno, lo primero de todo es que, cuando vayáis a sacar el billete, evitéis Iberia, porque el autobús avión es incómodo a más no poder, y un viaje transoceánico de casi ocho horas se hace bastante cuesta arriba, la verdad. Segundo, Nueva York es una preciosidad en invierno, con la iluminación navideña, la pista de patinaje del Rockefeller y tal y pascual, pero es una experiencia heladora para hacer turismo, y lo dice uno de Burgos, así que avisados: primavera u otoño.

Nosotros fuimos con Iberia, como habréis supuesto, y todo parecía que iba a ir estupendamente hasta que empezamos a ver que en la terminal empezaban a oírse hosannas y cosas por el estilo, allá, a voz en grito, y resulta que había como una aldea completa de judios ortodoxos que se pusieron a rezar allí mismo. Conste (lo digo por si hay algún idiota que le da por acusarme de antisemitismo o así) que me cagué en todos ellos y sus divinidades como lo hubiera hecho si fueran católicos integristas o islamistas practicantes, ¿por qué? Pues porque yo no tengo por qué aguantar los ritos públicos de novelas fantásticas de nadie, sean de la Biblia, El Señor de los Anillos o Star Trek, que para eso están las convenciones de fans en centros comerciales/templos.

Total, volviendo al tema, que pensé me cago en todo como estos se nos monten en el avión, y, por hablar, así fue, y toda una tribu de los hijos de Abraham evitaron que saliésemos a la hora porque se negaban a sentarse en asiento alguno que estuviese junto a una mujer, así que removieron Roma con Santiago (o Jerusalem con Tel Aviv) hasta sentarse. Durante el viaje, aquello parecía más el templo que desalojó Cristo que un medio de transporte… en fin.

Llegar a EE.UU. y cruzar la frontera es una puta odisea que deja a las aventuras de Ulises a la altura del barro entre que primero hay que haber rellenado un permiso (la puta ESTA, desde España y por internet) que cuesta 14$ y que después hay que esperar una cola en el control en el que te escanean cada huella de la mano y luego te hacen una foto… Y se las dan de ser el país epítome de la Libertad ¬¬

Tras el proceso burocrático, la cosa está en buscarse un transporte a Manhattan, que es donde se suele quedar uno, y se puede salir a coger un taxi, claro, o el metro. El taxi desde JFK tiene un precio estipulado, que ahora acaba de subir a 52$, hasta Manhattan, cogiendo uno de los típicos taxis amarillos que están controlados por un supervisor que te da la vez, vamos, igualito que la merienda de negros de Barajas… No tienes obligación de pagarle propina, pero si no se la das te la piden… así que le pones mala cara, le dices good bye y santas pascuas. Ahorrad, que las propinas sí son obligatorias en restaurantes y bares… ahora iré con eso.

Lo mejor, sinceramente, que podéis hacer, es coger el metro sin miedo desde el aeropuerto comprando una metrocard. Por 27$ podéis sacaros la que te sirve para una semana completa, porque a poco que uséis el metro, la amortizáis. Se puede pagar con tarjeta de débito/crédito, claro, aunque lo mejor es que paguéis todo a débito porque vuestro banco no os cobrará comisión de cambio de moneda o recargo alguno (al menos a mi, con el Santander, nada de nada). Ah, el tren que te deja en el aeropuerto, al igual que en Barajas, tiene un recargo que hay que pagar en la máquina expendedora.

El tema propinas es de cagarte en todo, la verdad, porque si no la dejas y te vas del sitio, te salen a buscar. ¿Cuánto dejar? La regla de oro es calcular el doble de los impuestos, que vienen desglosados y que ronda el 8%, así que si el impuesto es de 8$ tenéis que dejar 16$, sea en efectivo o sea con tarjeta (lo que es surreal, porque después de firmar la transacción tienes que poner tú mismo la tip y te la cargan a la tarjeta)…

No se me ocurren, de momento, más cosas, salvo que os compréis el City Pass, un conjunto de entradas para las típicas atracciones de la Gran Manzana con una rebaja substancial que hará que os ahorréis dinero y tiempo/colas, porque con el City Pass se entra sin pasar por taquilla, y también que llevéis un plan con las actividades día a día, que si no te vuelves loco. Aquí contaré lo que vimos nosotros. Seguramente falten cosas y haya mil rutas mejores y diferentes, pero es lo que hay. ¡Ah! Y no llevéis la maleta muy llena, seguro que compráis allí un montón de ropa ;-)

De Bimba y otras Chapuzas

•11 septiembre 2012 • 6 comentarios

Ya sabéis que la semana pasada o así (hay cosas que es mejor olvidar), tuvo lugar lo que antes se llamaba Pasarela Cibeles y que ahora, megapromocionada, se denomina MBFW Madrid, que es una manera muy útil de ocultar el monstruo: Mercedes-Benz Fashion Week.

Básicamente, se puede ver a la gente de siempre haciendo las cosas de siempre, poco inspirados o demasiado inspirados en cosas que ya se han visto antes en otras pasarelas de verdad y, de vez en cuando, despunta alguno (si le dejan, claro) con talento, en plan Moises Nieto, mientras otros que despuntaron en otros momentos, como José Castro, están llenos de historias nada halagadoras sobre la naturaleza de su inspiración, aunque ya se sabe: de todo se dice en los mentideros. Entre estos últimos están aquellos que pudieron ser y no fueron (que es como si yo me hubiese dedicado a quitar etiquetas de camisetas, customizarlas y hacerlas mías vendiéndolas como diseño singular,…) como, por ejemplo, David Delfín, que hacía 10 años que desfiló en Cibeles con aquellas modelos a las que puso una capucha mientras su supeamiga Bimba Bosé le miraba con una cara de odio que no veas…

Total, que después de una cosa de ni pena ni gloria durante estos años, rodeado de toda una camarilla de fans y, sobre todo de su inseparable Bimba y su Pelayo, ya está encumbrado como modisto, tanto que, como apenas tiene nada que ofrecer de lo que hablar, se montó su espectáculo el día de su desfile, proyectando un cortometraje que sirviese para eclipsar lo que después iba a seguir, algo que, a la luz de estas palabras, ocurrió.

En el corto (que si no habéis visto, ahora os pondré) aparece Bimba que ya, desde luego, no es esa tipa increíble de hace 10 años que te quitaba el hipo en la pasarela… ahora es una especie de caricatura de sí misma, con su sempiterno peinado y su falta de cejas, y muy echada para adelante, tanto que se mete en este embolado de protagonizar una historia en la que llega tarde al desfile de su amigo. En pánico, y tras un grito de lo más falso e increíble (¿será cosa de que el director es, como Clint Eastwood, un one-shot director, director de una sola toma?) monta en su coche de la marca que promociona la cuarta pasarela y ahí, ante todos, la chica limpia, fija y da esplendor a la lengua castellana con una nueva expresión: ser menos creíble que Bimba Bosé en un corto, con cada gesto, palabra o interjección.

Tras tres minutos (de reloj), viendo cómo unas mágicas manos ciudan y maquillan a la sobrina del Papito, el guión se hunde. En plan teatro grecorromano, surge el primero de muchos deus ex machina (elemento externo que resuelve una historia incurriendo en una falta de coherencia interna) en la forma de Rossy de Palma versión Guardia Civil; luego el segundo, en la forma de Mario Vaquerizo y Alaska (desaprovechadísimos), que tampoco consiguen animar el asunto; tercero, Antonia San Juan en la figura de la muerta de la curva (WTF!?) y, para terminar, Topacio Fresh que guarda las puertas de IFEMA,… Fin: logo en primer plano de la marca y… engancha justo con el desfile… ¡Oh! ¿Qué golpe de efecto!

¡Oye, oye! Que os puede gustar, ¿eh?, aunque a mi me parezca un despropósito y una cosa mala, pero bueno, es que, como según parece decir el hermano del director, yo soy como las demás maricas provincianas (sic) que no entendemos el arte y la vanguardia y criticamos esta obra cumbre de neorrealismo madrileño, y es que cuando un marica es de Madrid es de mejor calidad, un maricón ibérico, como el buen jamón… ¿De dónde es David Delfín, por cierto? ¿Y su Pelayo? ¡Preguntas, preguntas!

Ah, y que lo nuevo de la colección de David Delfín es llevar la espalda abierta de abajo a arriba. Súper. Mañana me voy a Nueva York, que están en plena Fashion Week… seria, claro.